jueves, septiembre 08, 2011

Y lo seguiré diciendo hasta su epílogo.

"Hay una chica enamorada desde hace varios años y no sabe que voy a escribirle una historia." Varias horas, varios días, varias semanas quizás meses llevaba atorado en esa simple frase. No podría salir simplemente de ahí; Su encierro era necesario, así que un escape, un escape sin sentido no tendría sentido. Ella debería de morir, eso le daría un sentido a su historia:
Habría de ser ciega, sorda o no tener su celular a la mano en esos momentos, como para no darse cuenta del nuevo mensaje de texto que tenía. Lo lee y lo borra; nunca debió haberlo leido, eso selló su ya de por si marcado destino. Moriría exactamente ese jueves de este septiembre, ella no lo sabía. Aunque después de lo de su madre y su hermana, a nadie le extrañaría que su padre terminara aquella poco común -aunque honestamente cariñosa- actividad familiar.
Era de esperarse, otro día que se desbordaba. Pensar tanto en ella me está matando, cuando ella es la que debe morir, no yo. Ni siquiera comprendo el odio que le nacía y yo la estoy amando -pero nunca de la forma en que el padre que le había inventado lo hacía- no quiero que muera. Es lo mismo que un padre para con su hija. Quizás algo más, algo extraño más. Extrañaba a su madre y a su hermana, tal vez yo también debo de extrañarlas. Otro día desbordado.
—Si te vas a perder en tus pensamientos, llevame contigo.
Le decía el que hasta ese momento habría sido su novio. Ella estaba molesta, que pendejada la de aquel tipo, ¡qué indiscreción! Ella viajaba al pasado en busca de su luchona progenitora.
—Si he de irme, olvidame.
Y fue la forma en que su relación de apenas algunos meses por fin moría, ya era hora. Nunca fueron tan unidos, no pasaba nada.
Después de escribir lo del mensaje, estoy agotado. Meses de trabajo practicamente hechados a la basura y no puedo continuar con unas sencillas lineas, necesito alguna musa que me inspire o ya de perdido algún muso que me asegure discreción hasta cuando sea posible. Si he de morir, que sea de tristeza o soledad, es lo único que le pido a mi señora musa, pero creo que debería comenzar por conseguirme una. Ahora que lo pienso...
"Si he de morir, que sea de tristeza" Decía ese mensaje, su padre se había dado cuenta del error cometido y pensaba en solucionarlo. Por allí la gente suele decir que el amor es la respuesta para todos los problemas, esta vez no creo que fuera así, pues el amor era el causante de todo ese odio. La muerte era la respuesta que al parecer su padre había encontrado. Su padre. Sí, su padre había decidido morir, no sin antes avisarle a ella, su hija. Ella borró el mensaje, ese ya definitivamente no era, ni es y ni será su padre. Su odio era tal que ni para ir al infierno era digna, un odio justificado por el amor que le tenía a su madre y a su hermana, un odio que cualquiera tendria. ¿Cómo un padre puede hacer tal cosa? La amaba, claro. La amaba así como un padre no debe amar a una hija. Si no es de dos, no es amor. Su padre la amaba pero ella no le correspondía. Ella ahora estaba sola, muerta justo en jueves.
Es curioso que, igual que yo, también se sabe sola a pesar del mundo. Curioso, pues me hace sentir que después de todo estamos juntos.

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