sábado, septiembre 17, 2011

Crónicas de autobuses, camiones y demás (2).

Continuación chafa... (Son crónicas de algo que nunca paso, no esperen nada bueno chingado').

Hoy la mañana tiene la tonteria de retrasarse lo suficiente para que a las diez en punto, mi novia -imaginaria- tenga doce horas de haber terminado conmigo. No importa. Voy de nuevo al trabajo en el mismo camión de todos los días y justo por el mismo camino. Gaby se sube en la misma esquina que suele hacerlo, falda larga, roja, blusa blanca y cabello suelto, ella no sabe que la conocí mañana, así que no tengo porque desgastarme el día de hoy, después de todo es su cumpleaños, sería muy raro que un cualquier desconocido Don Nadie la aborde este día.

Al bajarse como acostumbra cerca de la alameda, yo me bajo a la cuadra siguiente y despierto. La chica identica a ella sigue estando ahí, justo donde la puedo señalar e indicar su ubicación. Camina hasta el centro y se sienta del lado de la ventana izquierda, ahora viene sola, quizás ahora sí le hable. Se parece a ella, eso no es normal. Aquél es un quién del placer escribir disfruta. Escribiendo para la que le espera tras/frente esos cuantos asientos.

"Sonrisa clara que me puso a cortar muchas flores que te quiero regalar" Suena en la radio de esos choferes tan cagantes, pero tan importantes para que muchos cientos de personas llegen a tiempo a lugares a los que no les gustaría llegar: Escuela, trabajo, compromisos, servicios, etc, etc. "Tu cabello va pintanto al aire felicidad" ¡Sorpresa! Me sorprendió la letra de la canción. Abro los ojos para hacer que todo exista pues había estado dormido y ahora tengo frente a mí nada más y nada menos que las bodegas de la ciudad industrial, qué pendejez la mía.

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