domingo, septiembre 11, 2011

Memorias de algún tipo sin recuerdos (Capítulo 2)


El misterio de la herida


Después de horas de ruidosos golpes en la puerta Ab´ por fin despierta después lo que para él fue una larga noche de sueño, entre bostezos y un caminar descuidad, él se dirige a la puerta y pregunta quién es, solo silencio, nadie responde. No parece haber algún alma en el pasillo, voltea a ambos lados, aún nadie a la vista, al entrar de nuevo a su cuarto en la posada, baja la mirada y nota una carta tirada en el suelo, la recoge, cierra la puerta, la observa con curiosidad y se rasca la cabeza.


Dolor, se da cuenta de que tiene una herida muy grave y está sangrando, qué mierda ¿cómo se la había hecho? intensificada su curiosidad se apresuro a abrir el sobre con sus manos torpes “si queréis volver a ver a vuestra hija, ir a Génova, Italia, llevad el paquete o vuestra hija pagara las consecuencias. Atentamente Luí Menefreghista Silvio Berlusconi.” Ab´ no sabía a qué se refería aquel tipo, no sabía más y quizás lo que más le importaba era si en verdad tenía una hija.

La herida cada vez sangraba más y más, el miedo mezclado con su confusión hacia crecer su necesidad de respuestas, o ya de perdido una transfusión de sangre. Sí, sangre. Salió corriendo de la posada hasta un hospital cercano, estando allí le preguntaron cómo se había hecho semejante incisión, y sobre todo porque se la había hecho, no parecía haber sido creada por un incidente, más bien parecía como si le hubieran practicado una operación con precisión quirúrgica.


Al salir de donde le cosieron el cráneo, escuchó un disparo que le paso a unos centímetros del rostro pero sin salvarse su oreja, corrió asustado tratando de evadir las balas que sabrá dios de donde salen, y por fin en una esquina ve a un hombre vestido de ese verde todos conocen, ese verde tan característico de los fluidos nasales. Ese peculiar hombrecillo le hace señas para que se oculte en un callejón, Ab´ no tenía más opciones, corre hacia ese lugar y se recarga en el sucio muro, le tapan la boca y una fuerza lo jala hacia atrás, una voz tranquila le pide silencio y pronto Ab´ se calma. Cuando él mira a su captor, lo primero que hace es notar el extraño peinado de ese joven, no más de vienticinco años y muy probablemente muy mala alimentación. Su peinado, además de ser raro, lo trae en una coleta de caballo, una extraña barba de chivo sale de su labio inferior y el fuerte olor a hierba inunda el ambiente.


¿Quién eres? ¿Por qué? ¿Cómo? ¿Qué? ¿Cuándo? ¿Dónde? y ¿paso? Pregunta Ab´ muy apresurado, tartamudeando, asustado y confuso.

Tranquilo ami, no pasa nada, je sais, lo sé amigo, tranquilo, insouciant, se lo ocu…ocu…ocurrido, calma… te, permíteme explicarte lo que ha ocurrido, pero d'abord, primero, déjame decirte: quieren mataros; así que silencio ami.

Ese tipo se lo dice en un acento marcadamente francés pero manteniendo un tono de cordialidad, tal como si ya se conocieran de antes. Ab´ no recordaba nada, pide explicaciones: Resulta que este hombre francés, tiene nombre y se llama Gillou Hugues Valerio, Gillou es un extranjero que parece ser muy extravagante, estaba al parecer de visita para proteger a Ab´ de un paligro tan inconcebible como real: la mafia italiana de Berlusconi.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

¡Critiquénme esta!