viernes, septiembre 30, 2011

Vientos que mueven tapetes.

No creo que esa simple pregunta, "¿Cuánto cielo cabe por esta ventana?", afectara lo que la relación se convertiría en unos meses, bueno semanas, días. Todo ese cielo, ese mar de nubes, inundaba la ventana hasta desbordar por las macetas que colgaban de ella.
  1. Era viernes, como cada semana después del jueves y antes del sábado, siempre tan predecible. Tan viernes. Caminando por aquí y por allá, olvidando acentos y rompiendo paréntesis -por lo tanto desahogando viñetas-, las palabras salían de su boca, yo la escuchaba atentamente mientras decía una tras otra, casi sin sentido. Caminaban una a un lado de la otra, por esos caminos paralelos. Nunca se encontraron, pues sus caminos nunca chocaron, ni chocarían. Sintiendo y siendo, sentía y era ella. El cielo se nublaba y los vientos chocaban, nadie de la multitud de gente que contemplaba ese extraño evento, podía creer lo que sucedía, el cielo se estaba cayendo. Nadie se preocupo por sostenerlo, nadie lo sostuvo.
  2. Es sábado. No como suele ser, tan monótono, suficientemente monótono como morir. Pero no hoy, hoy las nubes bajan y el cielo sube. Incluso los caminos paralelos comienzan a torcerse, a hundirse y girarse. Un día -sábado- dura más que toda esa semana, el café en mi mesa, sabe mejor al pensar en todo ese poco tiempo que ha estado solitario en la mesa, un día. Después de una semana todo termina rápido. Sábado, tranquilo sábado, con las nubes en el suelo no hay mucho que hacer, quizá limpiar un poco no estaría mal, pero seguro el agua que sueltan basta y sobra para limpiarnos de culpas. Todos esos sentimientos de culpa, pegajosos como tu sudor y seguidores obsesivos como un vaivén, van y vienen atrapando todos nuestros -pocos y pequeños- demonios y por fin limpiarlos.
  3. Será domingo cuando el cielo termine de entrar por esta ventana. Siglos, lustros, años, meses ¡e incluso días! esperaré para que por fin ese cielo entre por tu ventana. No soles ni ruiseñores cantando sobre fuentes bautizmales, no. Estarán las nubes cobijando tus sueños por la noche y cubriendo los tiempos que duermas. Los caminos se cruzarán y dormirás que viene el cielo detrás tuyo. Querré lloverte a ti y besar tus recuerdos, pues será un domingo cualquiera.
De ella colgaron macetas de las que desbordaban desde la ventana inundada, todo ese pequeño mar de nubes, ese cielo. Días, semanas quizás, unos cuantos meses se convirtieron en una relación afectada. "Por esta ventana ¿Cuánto cielo cabe?" la pregunta simple fue esa que no creí.

lunes, septiembre 26, 2011

Sepan todos ustedes.

Aquí a mí no me sobran las ganas
ni me hacen falta para hablar,
con una ausencia abusada
que ni piensa en criticar,
ya por lo menos dar las gracias.

Después de haberse marchado
a ella incluso la quise,
por no detenerse, la amé.
A mí incluso me quise,
me ame por no haberla esperado.

A veces digo que todo está bien,
la mayoría me retracto y escondo
huyo, grito, sueño y respiro
me muero y vuelvo...
a decir, que todo está bien.

De ella recuerdo guardar su cara
esa historia que aún no me pasaba,
debería aprender a volar,
pues de mí, recuerdo que esperaba
que el viaje del tiempo pasara.

Desde que tú te fuiste
tres veces me he enamorado,
dos veces de la misma
y una que aún no ha cambiado,
mas nunca he actuado.

De ella recuerdo a un camaleón,
dentro de sus ojos cada vez
que le hacía el amor,
ese ruido que sólo tal vez
hervía más guerra, fe o pasión.

En cuerpos siempre hemos vivido,
para así con el mejor postor jugar
entregando nuestras emociones
para sin remordimiento besar,
nos hemos confundido, hemos destruido.

Ni siquiera aprendimos a sentirnos. Después me echo a reír y pido que todo vuelva a comenzar.

domingo, septiembre 18, 2011

El bufón dedos de tijera.

Bien, ahora estando en frente a todo el clerigo, trago mi propia saliba, quizás tambien una que otra agena y camino hasta el trono. Si me permite su alcoholica majestad... ¡Damas y caballeros! Atenciones aquí al frente. Soy el bufón cuenta cuentos de la corte y ahora, ebrio, tengo una historia para contarles, una historia de un sueño de indignaciones, que no tenría temores para mí. El cielo no escribió esta historia, es de un día que les voy a platicar, si miran abajo por la calles, allí la encontraran.

Soñé que llovía, tal vez alguien soñó conmigo o quizás lo mío no sean esas cosas de andar remendando sueños o inventando ciudades. Después de despertar luego de varios estiramientos como si de un gato me tratase, veo que el lugar no es el mismo de siempre; Faltan los mimos, los genios y los elefantes. Los extrañaré, le daban seriedad a este lugar.

Por la noche anterior a esta mañana, llegó a la villa el que sigue al Sol por el día y la Luna le sigue por la noche. Conocido por la miseria y su pobreza, la indignación es una idea recurrente en su vida, Silva construyó los muros, esas falsas barreras que protegían el castillo del Rey y la Reina del Ron. Estaba convencido de construir las verdades, buscaba crecer en iluminación. Incluso los reyes confiaron en él.

Yo mientras tanto, un bufón cuenta cuentos, escuchaba el enorme y euforíco discurso que les daba aquel gitano. Caí dormido y al despertar no había nadie despierto. O al menos nadie despierto en el castillo, nadie de la familia real. Los arboles de wisky dormitaban y los sauces crudos ya no estaban crudos, el sueño les había quitado el interminable dolor de cabeza al que estaban condenados. Bajando la colina, en el corazón de la villa se escuchaba el llanto de la ciudad. Nos habían secuetrado el Sol con todo el odio de la verdad que Silva había pronunciado.

Sé que les predicó desde mitos que según él fueron efimeros, les vendió el amor y la vida por los restos de alguna idiotez. Pero ahora el llanto de sus niños, allá abajo en el pueblo, no se puede escuchar. Ellos han muerto, traicionaron sus ideales por andar caminando a la utopía. Silva predico sus mandamientos, los de él. El supuesto camino a seguir para las almas de alcoholes puros. Nada de tontas enseñanzas, rezó ser benefactor de los pobres y curar los desperfectos del agua.

En la villa me topé al anciano con soñaba con traer a la vida a su mujer que había muerto ya algunos años. En ese momento de mi visita, su sueño se había cumplido, al menos en parte. Él estaba con ella, también había muerto, cometido suicidio, pero dentro de su casa se escuchaban dos voces diciendo "Te quiero", eran ellos, felices. Salí por la puerta trasera y me encontre con el extranjero que había venido en busca de cumplir tambien sus sueños, triste, llorando, mendigando, sufriendo, desconociendo cosas sobre su familia.

Caminé hasta la plaza y los niños lloraban bajo el kiosco y los mayores se mataban en una pequeña guerra. Se atacaban con melancolía. El día se nubló y se hundió en la soledad de las calles. Baje al sistema de drenage, pues se escuchaba un gran fiesta. No eran mas que las trincheras o fuertes. Todos los necios andaban por los tuneles y saltaban los charcos de aguas negras. No había lugar para la moderación, ya era tarde, todos sus valores de paz se había roto.

Me topé con una señora, una vez afuera de esas improvisadas trincheras, ella era asutada por los perros que ladraban desde las enormes arboledas. "No se apure, no se escaparán." Le decía tratando de calmarla, ardía en las llamas de la soledad, no parecía la utopía que como Rey del Ron, usted les había prometido. Silva le había mentido. Usted había aceptado participar en las mentiras de Silva, perdón, el las verdades de Silva. Incluso los fantasmas que acompañaban a la señora estaban asustados, se aterraban de su cobardía. Volaban sufriendo, despertaron a los demás bufones callejeros en la villa. Los payasos dejaron de soñar.

Decidí volver al castillo, a la Crociata della Identità. Los nobles celebraban un año de reflección y supuesto compromiso. Uno que otro se lavaba la conciencia en los numerosos haremes que ahora había en el castillo. Otro hablaban de viajes gloriosos para recuperarse de sus pecados. Se bañaban en vino esperando la vida eterna, una inmortalidad bien vista. Había quienes se lamentaban en el muro que Silva años antes había construido, pedía disculpas a la humanidad.

Ustedes como reyes ya no bebían ron, tragaban la sangre derramada para nada, la sangre que les escupía Silva. Toda esa injusticia, todo ese dolor. Hacían caso omiso de todo el llanto de su gente allá abajo de la colina. No veían las escenas de odio, violencia, depravación. Todos los ideales del Rey y la Reina del Ron aplastados por un sueño tonto de utopía. Ahorita mi memoria quizás sea mi peor enemigo, ojalá la hubiera olvidado en algún lado.

Al contarles todas las fechorias que entre ustedes, reyes, sangre-azulados y Silva, comentieron, cosieron mis parpados con alambres y me cortaron los dedos y me pusieron navajas para que cada cosa que contara fueran trajedias. Habría entonces de escribir en el Sol todas las historias que nunca me ocurrieron, pues ya del cielo al infierno habían enterrado(ustedes y no yo) todos mis sueños, esperando que el remordimiento descanzara. Así fue como la noche llegó en un día que no se le esperaba.

sábado, septiembre 17, 2011

Crónicas de autobuses, camiones y demás (2).

Continuación chafa... (Son crónicas de algo que nunca paso, no esperen nada bueno chingado').

Hoy la mañana tiene la tonteria de retrasarse lo suficiente para que a las diez en punto, mi novia -imaginaria- tenga doce horas de haber terminado conmigo. No importa. Voy de nuevo al trabajo en el mismo camión de todos los días y justo por el mismo camino. Gaby se sube en la misma esquina que suele hacerlo, falda larga, roja, blusa blanca y cabello suelto, ella no sabe que la conocí mañana, así que no tengo porque desgastarme el día de hoy, después de todo es su cumpleaños, sería muy raro que un cualquier desconocido Don Nadie la aborde este día.

Al bajarse como acostumbra cerca de la alameda, yo me bajo a la cuadra siguiente y despierto. La chica identica a ella sigue estando ahí, justo donde la puedo señalar e indicar su ubicación. Camina hasta el centro y se sienta del lado de la ventana izquierda, ahora viene sola, quizás ahora sí le hable. Se parece a ella, eso no es normal. Aquél es un quién del placer escribir disfruta. Escribiendo para la que le espera tras/frente esos cuantos asientos.

"Sonrisa clara que me puso a cortar muchas flores que te quiero regalar" Suena en la radio de esos choferes tan cagantes, pero tan importantes para que muchos cientos de personas llegen a tiempo a lugares a los que no les gustaría llegar: Escuela, trabajo, compromisos, servicios, etc, etc. "Tu cabello va pintanto al aire felicidad" ¡Sorpresa! Me sorprendió la letra de la canción. Abro los ojos para hacer que todo exista pues había estado dormido y ahora tengo frente a mí nada más y nada menos que las bodegas de la ciudad industrial, qué pendejez la mía.

viernes, septiembre 16, 2011

Cronicas de autobuses, camiones y demás (1).

Increiblemente curioso eso de que después de un largo, extenuante y sufrido -quizás no tanto- día de trabajo, papeleos, invenciones, cálculos (renales y otros varios), somnolencia y sin antes empezar con un desayuno balanceado de alguna especie de líquido verdoso -que por alguna extraña razón sabe muy bien-, me encuentre frente a espalda de unos de esos cabellos que parecen serme muy conocidos, salvo que a una altura un poco más diferente, más cercana al techo del autobús.

Curioso que después de haberla visto hace no más de algunas muchas horas, sólo algunas pero no pocas, ahora tenerla a mi derecha y un asiento al frente, un poco más arriba y totalmente mirando a la ventana frontal -parabrisas les dicen- platicando con noséquiénsea y que al percatarse de mi atenta observancia ahora no puede dejar de vigilarme, de verme, de buscarme incansablemente con su mirada -de terror quizás-, río y se voltea un poco asustada, no sé. Vuelvo a reír. Es idéntica a ella -sí, le diré ella; no quiero usar adjetivos ni otros eufemismos- idéntica como nunca antes había visto en otras rutas y vaya que uso muchas rutas. Pero no tan idéntica pues "esta" que tengo al frente tiene un pequeño y sexy lunar en la parte baja de la mejilla izquierda y como ya he dicho, es un poco más alta.

Ahora se baja y se sube otra; Mujer delgada, cabello largo y linda mirada. Falda larga roja y piel clara. Lentes que encuadran perfectamente su rostro y el nombre de algún ángel: Gabriela. Yo me cambio de fila para huir del insistente Sol. Río, me parece que le gusta perseguirme -ese juego yo lo inventé- ahora ella se sienta donde yo estaba. Dormito mientras estiro los brazos sobre el asiento vació frente a mí y de pronto siento el roce de algo como un fino cabello largo, delgado y sedoso. Despierto un poco sobresaltado mirando como se sienta a quien llaman Gaby, al parecer intentando huir también del Sol y es cuando, por fin, me atrevo a preguntarle por su nombre.

Y maldición de las maldiciones malditas, sus labios me depositaron en la inconsciencia pero su voz, más específicamente el escuchar su edad, me saca de mi trance y maldición: es mayor que yo por al menos un año. Tantos días coincidiendo en el mismo camino para que el día en que me atrevo a preguntarle por su nombre, resulte ser mayor. Cuánta impotencia.

Al parecer le agradé, me despido y despierto. Abro los ojos y ella sigue sentada frente a mí tan igual a ella, no a Gaby sino a la otra, a ella. Si no estuviese platicando con alguien más -ella-, quizás le hablaría... Me avisan que tengo trabajo que hacer, luego continuo.

jueves, septiembre 15, 2011

Lunes y Jueves.

Hoy (Lunes) escribiré como si en verdad estuviera enamorado. Hace años que no hago esas cosas de enamorarme como si de un animal me tratara, me equivoco, tres años, ya casi tres años. Diciembre del dos mil ocho fue la última vez que me enamoré.

Será que aún no me han visto escribiendo en mi libreta. Si me vieran haciendo calculos y números de la manera tan apasionada como los hago, no se enamorarian de mí. Porque nadie se enamora de quien hace calculos y números. Pero si me vieran haciendo poemas y contando cuentos, tal vez sí se enamorarían de mí.
Sí, matemático de día y poeta de noche. Café negro de día, café con leche por la noche. Quizás sea esa incongruencia.

En mi mundo de letras, todos esos memes y demas son juegos de palabras. Palabras que supuestamente le ganan al rostro. Hace dostres años, en ese diciembre, el frio no se sentía por la región desertica. Desierto era la palabra indicada para denotar esos días. Jaqueline, rubia, delgada, inteligente y graciosa era esa niña de la cual me había enamorado. Lo acepte con egolatria, despues con tristeza y finalmente con orgullo; No sabía que ella sería la última mujer de la que me enamoraría.

Paso el invierno y comenzo la primavera, no sé si fuera la época o algún otro detalle, pero yo había perdido a la única chica que había logrado aceptar corresponderme de igual manera; Perdí un amigo y me robaron varios besos. Después recordé de quien me había enamorado primero: Sam.

Sam fue mi amor platónico durante varios años, un verdadero juego de niños para adultos. Hago gestos al recordar su nombre, no es que no me guste hablar de ella, es divertido hacerlo, pero tengo un mal sabor de boca (literal) cada que leo/escribo/pronuncio/escucho su nombre.
Admito sentir rencor para con todas esas mujeres que me han rechazado. Puede que lo hagan por todas aquellas a las que yo he rechazado. Igualmente ninguna me llena.

Actualmente me llenaria de odio si no estuviera lleno ya de tristeza, los corazones se cansan de querer tanto y por mucho tiempo a quienes no los quieren. Uno se llena de odio porque el amor que tiene por dentro de pudre y no hay nadie a quien entregarselo.

Me alegra saber que el mío aún es apto para entregarselo a alguien, por miedo no lo entrego aún a nada ni a nadie. Muchos de mis allegados saben lo crudo que soy, lo frios que son mis abrazos y los secos que son mis besos.

No creo en tener que sufrir para poder amar. No creo en el amor a primera vista. No creo en el amor eterno. No creo la divinidad de las mujeres. No creo en la tristeza que causa el amor.

Creo en un amor de dos. Un amor correspondido. Un amor benigno. Un amor creado y razonado. No entiendo eso que hacen algunos de andar amando sin motivos.
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¡Caray! Comenze a escribir esto hace tres días y como han cambiado las cosas. Estoy comenzando a sentirme enamorado.

Bella, ma il amato io sono. Adan, Eva è amata. Lei donna è volatile. Niente, ho appena donna letto, recensione Roma. También dije que si me llegaba a enamorar dejaría de escribir, claro que con sus debidas condiciones y terminos.

Ella es una linda chica menor que yo, muy antenta. Me hace sentir algo, algo parecido a la importancia o a ser querido. Me siento bien, por eso mismo escribiré nuevas cosas sobre mí:

25.- Me duermo en los camiones
26.- Mi nirvana normalmente es en los camiones
27.- Lobotomizaron mi computadora
28.- Quizás me estoy enamorando, después de tanto tiempo
29.- Hoy (15 de septiembre) me siento feliz
30.- Concurso a nivel estatal en olimpiadas de matemáticas
31.- Casi repruebo mi examen de cálculo
32.- Soy tímido
33.- Me gusta ver el fútbol en el estadio
34.- No sé hasta donde llegará esta lista
35.- Quiero ingresar a la UNAM
36.- Admiro a muchas personas, personas que tengo el orgullo de conocer personalmente
37.- Hago palíndromos
38.- Hago matemáticas
39.- Escribo cosas :3
40.- No se leer
41.- Muy apenas aprendí a escribir
42.- Mi escritor favorito es RJ Sawyer
43.- Mi crunch son las Karlas, ese nombre les suma muchos puntos
44.- No me gusta la música en ingles porque no le entiendo
45.- AMO a mi novia imaginaria
46.- Hice el amor, pero nadie lo quiere

Y pues es todo por lo pronto, mañana nuevo post.

domingo, septiembre 11, 2011

Memorias de algún tipo sin recuerdos (Capítulo 2)


El misterio de la herida


Después de horas de ruidosos golpes en la puerta Ab´ por fin despierta después lo que para él fue una larga noche de sueño, entre bostezos y un caminar descuidad, él se dirige a la puerta y pregunta quién es, solo silencio, nadie responde. No parece haber algún alma en el pasillo, voltea a ambos lados, aún nadie a la vista, al entrar de nuevo a su cuarto en la posada, baja la mirada y nota una carta tirada en el suelo, la recoge, cierra la puerta, la observa con curiosidad y se rasca la cabeza.


Dolor, se da cuenta de que tiene una herida muy grave y está sangrando, qué mierda ¿cómo se la había hecho? intensificada su curiosidad se apresuro a abrir el sobre con sus manos torpes “si queréis volver a ver a vuestra hija, ir a Génova, Italia, llevad el paquete o vuestra hija pagara las consecuencias. Atentamente Luí Menefreghista Silvio Berlusconi.” Ab´ no sabía a qué se refería aquel tipo, no sabía más y quizás lo que más le importaba era si en verdad tenía una hija.

La herida cada vez sangraba más y más, el miedo mezclado con su confusión hacia crecer su necesidad de respuestas, o ya de perdido una transfusión de sangre. Sí, sangre. Salió corriendo de la posada hasta un hospital cercano, estando allí le preguntaron cómo se había hecho semejante incisión, y sobre todo porque se la había hecho, no parecía haber sido creada por un incidente, más bien parecía como si le hubieran practicado una operación con precisión quirúrgica.


Al salir de donde le cosieron el cráneo, escuchó un disparo que le paso a unos centímetros del rostro pero sin salvarse su oreja, corrió asustado tratando de evadir las balas que sabrá dios de donde salen, y por fin en una esquina ve a un hombre vestido de ese verde todos conocen, ese verde tan característico de los fluidos nasales. Ese peculiar hombrecillo le hace señas para que se oculte en un callejón, Ab´ no tenía más opciones, corre hacia ese lugar y se recarga en el sucio muro, le tapan la boca y una fuerza lo jala hacia atrás, una voz tranquila le pide silencio y pronto Ab´ se calma. Cuando él mira a su captor, lo primero que hace es notar el extraño peinado de ese joven, no más de vienticinco años y muy probablemente muy mala alimentación. Su peinado, además de ser raro, lo trae en una coleta de caballo, una extraña barba de chivo sale de su labio inferior y el fuerte olor a hierba inunda el ambiente.


¿Quién eres? ¿Por qué? ¿Cómo? ¿Qué? ¿Cuándo? ¿Dónde? y ¿paso? Pregunta Ab´ muy apresurado, tartamudeando, asustado y confuso.

Tranquilo ami, no pasa nada, je sais, lo sé amigo, tranquilo, insouciant, se lo ocu…ocu…ocurrido, calma… te, permíteme explicarte lo que ha ocurrido, pero d'abord, primero, déjame decirte: quieren mataros; así que silencio ami.

Ese tipo se lo dice en un acento marcadamente francés pero manteniendo un tono de cordialidad, tal como si ya se conocieran de antes. Ab´ no recordaba nada, pide explicaciones: Resulta que este hombre francés, tiene nombre y se llama Gillou Hugues Valerio, Gillou es un extranjero que parece ser muy extravagante, estaba al parecer de visita para proteger a Ab´ de un paligro tan inconcebible como real: la mafia italiana de Berlusconi.

viernes, septiembre 09, 2011

La vi, da.

Principala, vida:
construye y destruye
lo que de aquí huye.
¨Principa a la vida.

Principa; la vi, da
y dando algunos de esos sones
a Elena ¡Ay! ya anelé a sus senos.
Principa la vida.

Principa, la vida
o eso lo se. ¿Es o lo sé?
pues yo ya no se.
A compaña a su vida.

Acompañala, vida.
A ella que es tu ser
acompaña por placer,
acompaña a la vida.

Acompaña la vida
con amores nocturnos
en los bosques ocultos
acompañala, vida...

Acompaña; la vi, da
y no ama tu propiedad
por abandonar su libertad,
terminar la vida.
Terminala, vida.
Juzga de tu propiedad
y no dale impunidad.
¡Termina a la vida!

Termina; la vi, da
para con su rencor
y/o roba su sabor.
Termina la vida.

jueves, septiembre 08, 2011

Y lo seguiré diciendo hasta su epílogo.

"Hay una chica enamorada desde hace varios años y no sabe que voy a escribirle una historia." Varias horas, varios días, varias semanas quizás meses llevaba atorado en esa simple frase. No podría salir simplemente de ahí; Su encierro era necesario, así que un escape, un escape sin sentido no tendría sentido. Ella debería de morir, eso le daría un sentido a su historia:
Habría de ser ciega, sorda o no tener su celular a la mano en esos momentos, como para no darse cuenta del nuevo mensaje de texto que tenía. Lo lee y lo borra; nunca debió haberlo leido, eso selló su ya de por si marcado destino. Moriría exactamente ese jueves de este septiembre, ella no lo sabía. Aunque después de lo de su madre y su hermana, a nadie le extrañaría que su padre terminara aquella poco común -aunque honestamente cariñosa- actividad familiar.
Era de esperarse, otro día que se desbordaba. Pensar tanto en ella me está matando, cuando ella es la que debe morir, no yo. Ni siquiera comprendo el odio que le nacía y yo la estoy amando -pero nunca de la forma en que el padre que le había inventado lo hacía- no quiero que muera. Es lo mismo que un padre para con su hija. Quizás algo más, algo extraño más. Extrañaba a su madre y a su hermana, tal vez yo también debo de extrañarlas. Otro día desbordado.
—Si te vas a perder en tus pensamientos, llevame contigo.
Le decía el que hasta ese momento habría sido su novio. Ella estaba molesta, que pendejada la de aquel tipo, ¡qué indiscreción! Ella viajaba al pasado en busca de su luchona progenitora.
—Si he de irme, olvidame.
Y fue la forma en que su relación de apenas algunos meses por fin moría, ya era hora. Nunca fueron tan unidos, no pasaba nada.
Después de escribir lo del mensaje, estoy agotado. Meses de trabajo practicamente hechados a la basura y no puedo continuar con unas sencillas lineas, necesito alguna musa que me inspire o ya de perdido algún muso que me asegure discreción hasta cuando sea posible. Si he de morir, que sea de tristeza o soledad, es lo único que le pido a mi señora musa, pero creo que debería comenzar por conseguirme una. Ahora que lo pienso...
"Si he de morir, que sea de tristeza" Decía ese mensaje, su padre se había dado cuenta del error cometido y pensaba en solucionarlo. Por allí la gente suele decir que el amor es la respuesta para todos los problemas, esta vez no creo que fuera así, pues el amor era el causante de todo ese odio. La muerte era la respuesta que al parecer su padre había encontrado. Su padre. Sí, su padre había decidido morir, no sin antes avisarle a ella, su hija. Ella borró el mensaje, ese ya definitivamente no era, ni es y ni será su padre. Su odio era tal que ni para ir al infierno era digna, un odio justificado por el amor que le tenía a su madre y a su hermana, un odio que cualquiera tendria. ¿Cómo un padre puede hacer tal cosa? La amaba, claro. La amaba así como un padre no debe amar a una hija. Si no es de dos, no es amor. Su padre la amaba pero ella no le correspondía. Ella ahora estaba sola, muerta justo en jueves.
Es curioso que, igual que yo, también se sabe sola a pesar del mundo. Curioso, pues me hace sentir que después de todo estamos juntos.

lunes, septiembre 05, 2011

Memorias de algún tipo sin recuerdos (Capítulo 1)


Sólo porque es LUNES.
Bien, la cosa es sensilla, publicaré todos los lunes un capitulo de mi novela corta Memorias de algún tipo sin recuerdos, escrita hace dos años, remasterizada un poco, es chafa y exajerada, todo en honor a los lunes. Qué mierda escribía hace dos años.

El viaje a Casablanca

Había una vez, en un pueblo muy, pero muy lejano, lejanísimo, allá por donde Dios le pidió al Sol que saliera, donde da vuelta el aire y se escuchan los halcones mientras devoran una serpiente cornuda, en lo más profundo del desolado desierto de Marrakech, Tierra de Dios.

Existe un tipo llamado Ab´Dellatif Mustapha, él tiene el sueño de volar por los cielos y salir del infierno árido que es su hogar. Resulta que Ab´ es un tipo muy soñador y difícilmente se concentra en algo que no sea su propia imaginación, debido a esto lo despidieron de su trabajo como vendedor de camellos usados y empezó a caer en la pobreza. Empezó a mendigar por las calles, pedía unos cuantos centavos para poder viajar a Casablanca, la ciudad más poblada de marruecos, él bailaba dando pequeños saltitos y apenas moviendo el resto del cuerpo, la gente que pasaba se burlaba, pero lo soportaba para poder ganar dinero y cumplir su sueño.

Estuvo viviendo en una caja de cartón, en un callejón muy sucio, con él vivían unos perros con los que compartía su comida. La locura lo empezaba a dominar, cuando por fin consiguió el dinero para viajar a Casablanca, caminó, caminó y caminó hasta salir de Rabat, su ciudad natal, luego robó un camello de su antiguo empleo y fue sobre el animal el resto del camino.

Vagó durante días en el desierto, tres días y tres noches, caminó bajo el Sol ardiente del Sahara, su camello murió al segundo día, tenía sed y hambre y se le hacían eternos los días, las noches eran crueles y secas, un frío crudo que no deseó a nadie en el mundo, el tercer día amaneció pero parecía ser de noche, el viento soplaba y la arena volaba, ni siquiera se podría ver la mano persona alguna, reinaba la obscuridad, Ab´ se intentó refugiar en un pequeño oasis que encontró tratando de huir de la tormenta de arena, pero cuando se dio cuenta, la arena lo estaba enterrando vivo.
 
La mañana siguiente, un dromedario estaba tomando su almuerzo, pastaba lo poco de pasto seco que quedaba del oasis, al dar un gran bocado, confunde el maltratado cabello de el protagonista con pastura, nuestro Ab´ despierta de sobresalto por el estirón de cabello recibido y se desentierra con ayuda del dueño del dromedario, el nombre del hombre aquel es Hassan Yosef, Hassan tiene una pequeña posada en Casablanca a la que lleva a Ab´ para que duerma mientras se instala en la ciudad.

sábado, septiembre 03, 2011

Sobre la monotonía.

Sábado 3 de septiembre, 2011. Heme aquí escribiendo una nueva entrada para mi blog. Un blog de alrededor de un mes de nacido, no, un mes y algunos días. Hace un mes y algunos días, yo aún estaba de vacaciones, no quería regresar a la escuela. No me gusta mucho lo que implica esa palabra, me agradan mis amigos y amigas, no me gusta regresar a hacer trabajos, participaciones, tareas, proyectos, problemarios, copias, examenes, acordeones... Se vuelve una rutina.

Abro paréntesis.
Hoy es sábado, eso significa día de ir a Laguna en Corto, un taller de cortometrajes en mi escuela. Creo que será mi mejor recuerdo de Luzac.
Cierro paréntesis.

Rutina: La vida del monótono. No me considero una persona monótona, por eso odio las rutinas, pero son inevitables. Despertar, almorzar, trabajo/escuela, comer, escuela/trabajo, casa, cenar, dormir. La rutina de millones. En fines de semana suele romperse, siempre es entretenido el sábado por la mañana: nunca sabes que harás el resto del día. Por ejemplo yo: Estoy escribiendo una nueva entrada en sábado por la mañana, nunca lo había hecho.

Tengo que corregir un guión que escribí el jueves. Tengo que hacer tres problemarios, física, química y cálculo.

Tenía que hacer tres problemarios. Sólo me queda cálculo. Iré al taller, veré a mi equipo y a algunos amigos. Me estoy dando cuenta de que esta entrada comienza a parecer un diario. Improvisare un cuento.

"¡La mañana del sábado parece un desierto poderoso!" Gritaba el general Quintana a los cuatro vientos desde la torre de vigilancia. Algunos soldados, lo observaban desconcertados desde abajo, ¿Cómo podría decir eso durante una batalla? Era todo, menos un desierto: Miles de almas aún peleaban contra la Trom, contra los tromitas. Incluso el Aratra se sorprendió de tal exlamación.

Haría falta, tal vez, algo más de vida ante aquel campo de batalla, sólo veíamos muerte. Yo en cambio, era encargado de vigilar desde la torre Este, daba al nacimiento del Sol, pero nunca lo veía morir, sólo cuando su enamorada Luna salía corriendo tras él, yo sabía que el Sol había muerto; Alguien más vendría a ocupar mi lugar por la noche.

De sólo ver a la muerte llevándose almas en el campo de batalla, uno comprendía el grito del general Quintana. Él había vivido desde niño inmerso en la guerra. Su padre fue un humilde granjero, lo ingreso a la academia militar al cumplir 6 años, así tendría una mejor vida, llena de placeres, siempre y cuando los reyes no desataran una guerra. Nadie se esperaba que la Boda entre Amor y Samuel fracazara ahogada en el odio, ni siquiera el Aratra.

El Aratra era el encargado de las profesias de guerra, dirigía a donde atacar y a donde no hacerlo. Pocas cosas le sorprendían, Res lo bendijo con la clarividencia. Esta vez fue diferente, el grito del general Quintana lo sorprendió.

Desde mi torre divisé la lluvia por allá a lo lejos, durante la época tartara las lluvias eran muy poco frecuentes, pero ese aroma yo lo conocía, era el aroma a tierra mojada. Yo sé de ese aroma. Cuando llueve la guerra cesa y la paz reina algunos días. Debido a la falta de agua, los ejercitos aprovechaban cualquier lluvia para abastecerse: bañarse, hidratarse y almacenar algo de agua.

Los monjes, en la ciudad de los reyes, vivían en un adobal, en calma, profesando los castigos a los criminales de guerra y recitando plegarias para los criminales carnales. Quizá la causa de esta preferencia era más religiosa que política. Nuestros dioses se enojaron con la Boda, la Boda Azul.

Bien, fue un buen cuento, me gusto. Tengo tarea y esas cosas. Gracias por leer.