Ayer fue un buen día: desperté a las cuatro de la mañana, la prefecta no se me puso al brinco por mi cabello, entregue "a tiempo" mi problemario de física, llegué ligeramente temprano a casa, converse algo a prisa con una vieja amiga y uno de sus problemas, me fui ligeramente tarde a estudiar idiomas, allí me topé a una ex novia a quien había estado evitando debido a su tan manipulador comportamiento y al salir me encontré a una de las amigas de Diana, subí al camión y disfrute de un rápido viaje hasta casa, se detuvo en la esquina correcta y caminé cerca de cinco casas, entre sin dificultad saltando la camioneta y atravesándome por las rejas.
Hubo buen clima, relajado y todo eso. Era pequeño, era noviembre, era jueves y era el primer día de noviembre del 2001; recuerdo perfectamente el momento en que, escribiendo sobre mi pupitre, me dije a mi mismo "¡Oh! será increíble cuando por fin llegue el 1 de noviembre del 2011, serán puros unos en la fecha".
En ese entonces, yo ponía la fecha al estilo 12/05/01, ese día era 01/11/01 era un palíndromo, luego pensé en que si fuera el día once del mes once del dos mil once, sin duda, eso sería más que un palíndromo cualquiera, incluso sería una broma gráfica -¡Dios! qué nerd pensaba ya de niño-. La fecha se vería así: 11/11/11
Diez años había esperado ese día, pero hace cinco años dejé a de anotar la fecha en mis apuntes y ese paso a ser un sueño, una de las cosas que jamás haría.
Ayer al despertar, recordé la fecha: el cumpleaños de mi padre. Sería un día especial si el estuviese en casa, este once de noviembre del año dos mil once resulto ser diferente a los demás, sin duda alguna.
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